MI CIELO

Quise escalar la cima
con solo mover un dedo…
de una forma delicada
pude acariciar el cielo.
Alcancé vista de pájaro
Colmé mi vida de aire nuevo.

Volaba en la vela mayor
alzada en un mágico velero,
surcaba cerúleos mares
en lo más elevado del mundo,
donde no llegan las olas,
las sirenas se visten con alas
y pintan flores con su pelo.

En ese lugar he vivido,
ese lugar pincelo.
Allí se esconde mi alma,
mi sentir y todo
lo que más anhelo.

Volé tan alto como pude,
con mis manos
rocé las nubes,
retocé en las cumbres
más blancas,
donde jamás se derrite
el hielo.

Mi aliento se mezcló
con la brisa de los dioses.
Y después de ese viaje,
mis pies de nuevo
tocaron el suelo.
Aquí descalza
pisando la tierra
no me siento segura,
lo mío es volar
como el Fénix
y resurgir de mi fuego.

Nadar por aire
más limpio ansío,
ahí mis pensamientos
cincelo.
Viajar sobre la inmensidad
del profundo azul
de mi océano
es lo que de verdad deseo.
Yvonne Torregrosa

https://wp.me/p1kyS8-62d

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LA NIÑA DUERME

Niña que perdió a su amor,
asomadita está a la ventana.
Le ve marchar calle abajo,
no se vuelve ni a mirarla.

Tristes ojos de miel
llenos están de lágrimas.
Pronto se fue la niña a dormir,
no sabe cómo olvidar
al que con tanto delirio amaba.

No brillan hoy las estrellas,
no sale la luna clara,
no hay aroma en los jazmines,
no mueve la brisa las ramas.

Niña de ojos melosos,
anoche tú los cerrabas
y tus abanicos de pestañas negras
en lagunas de sal
entornados se ahogaban.

La niña hoy duerme mucho,
ya sonaron las campanas,
ve a ver si algo le pasa…
la media mañana llegó
y la niña no se levanta.

Hoy las persianas bajaron,
la casa está desolada.
Lloran todos su muerte,
qué pálida tiene la cara,
ese pelo tan bonito
adorna la almohada blanca.

Nada sabía nadie,
ni su familia tan seria,
rica y bien situada.
Pero la niña no se fue sola,
llevaba a su bebé escondido
dentro de las entrañas.

Pequeño, no llegaste a nacer,
no pudieron ver tu cara,
no meció nadie tu cuna,
te llevó tu madre al alba.
Seguro que donde estéis,
suave te cantará una nana.

Yvonne Torregrosa

Nuestra Canción (Champs Elysees)

Firmamento lleno de estrellas

y cuerpos celestes,

entonad melodías sin música

con vuestro brillo seguid el son.

Plenos están los luceros,

gritando en silencio

acompasan la orquesta sin batuta

y sus destellos

marcan los ritmos

con ferviente pasión.

Entre las cuerdas de tu vieja guitarra

se pierden distraídas las notas,

hasta el murmullo del viento

me susurra aquella canción.

Sé que no la olvidarás nunca,

la cantábamos juntos.

Tú la entonabas mejor que yo.

Silenciosa está hoy la casa,

me pareció ver

en la penumbra tu sombra,

creí en los silencios del alba

escuchar tu voz.

Espejismos desatados…

son tu ausencia

y la de aquella

nuestra bonita canción.

Yvonne Torregrosa

AL POETA

Aura rosa que envuelve tu pluma
y tu mano fiel,
llenas con versos y amores plasmados
en tinta de oro e irisados colores,
perennes grabados en un estucado
y sedoso papel.

Escribes en nubes posadas,
en letras dibujas figuras que describen mil caras:
aquella es un pájaro,
la más pequeñita  emula un corcel
y allí tu velero varado en mi playa lo veo en tu piel.

Con tu firme pulso asaltas mis sueños
y dejas poemas de héroes perdidos, lúgubres bosques,
de besos robados en una cama que arde entre húmedas sábanas bajo un bello dosel.

Evocas recuerdos,
palabras sin ruido. Todo se advierte mientras leo tus versos,
el agua de lluvia trazada en tus líneas
escucho caer.

Escríbeme flores que desprendan olores.
Dibújame amores, idilios de amantes
en los que no haya traiciones.
Regálame risas envueltas en miel.

Poeta invisible que dejas tu esencia
en líneas curvadas,
en versos en prosa
o en rima regalas de rosa tu alma
y tu piel.

Ofréceme siempre tus letras hermosas,
que mi alma hechizada desea con ellas sentirse crecer.

Yvonne Torregrosa

 

HILOS INVISIBLES

Las cuerdas de tu pasarela son fuertes.
Por ellas suave
como pompa de jabón me deslizo.
Meces mi vida y,
a igual que un bebé
entre columpios,
bailando vivo.
Cuerdas de armonía
en perfecta sintonía,
arpas y violines
solo para nosotros,
formando este puente
que nuestras vidas enlaza,
puente tuyo y mío.
Bailemos desnudos
el vals de los sueños perdidos.
Seamos amantes perfectos
sin cuerdas que nos sujeten.
No quiero ser tu guiñol,
ni que tú seas el mío.
Crucemos el puente
y arrojemos las cuerdas al vacío.
Quedemos sin trabas como
gorriones en su edén.
Volemos libres,
solo por los hilos invisibles
del amor unidos.
Yvonne Torregrosa

TU ABRIGO

Bajo tu abrigo,

imagino la silueta de tu talle…

hombros fornidos.

Bajo tu abrigo está tu cuerpo, el que yo admiro,

cuerpo de bondades.

Tus manos, enfundadas en pequeños bolsillos llenos de amor y agujeros grandes que dejan tras de sí regueros de saludos,

apretones a fuertes manos de buenos amigos.

Rostro al viento, sonriente, agradecido.

Déjame compartir un hueco pequeño bajo las alas de ese abrigo.

Quiero aprender de ti, quiero ser el forro donde se aloja tu asilo.

Yvonne Torregrosa

AMOR DE ENSUEÑO

Quiero ser lluvia de besos como aguacero cayendo sobre tu cuerpo tallado en piedras fuertes y candente acero.
Mi alma será el cofre
donde atesoras el amor
que ansiadamente espero.
En silencio te idolatro,
te admiro, te venero.

Y, sin saber cómo,
te encontré en lo más
profundo de mí,
en una fortaleza que todos
dentro del alma tenemos.
Esos ojos me hablaron
sin decir palabras,
sin rozarme tus labios
en mis labios dejaron besos.

¿Acaso estabas ahí?
Te vi…
desde entonces,
nos queremos.

En esta locura de amor,
hasta de la lluvia
que tu cuerpo moja
hoy, vida mía,
siento celos.

Estaba perdida,
intenté esconderme,
me destapaste despacio
con la yema de tus dedos.
Soy como una brizna
de hierba verde,
enredada por tus ramas,
por tus brazos,
ya soy parte de tu cuerpo.

Dame mil besos
y después…
mil más,
contándolos uno a uno;
noche oscura
entre brillantes silencios.

Juntos pasaremos las horas,
entre besos nos encontrará
el ocaso,
mirando cómo se esconde
el sol las manos
nos tomaremos.

Lástima de sueño irreal,
lástima de aquellos besos,
dibujado el gusto de miel
en mis labios aún tengo,
en mis pechos, en mi pelo.

Tus huellas marcadas
están todavía
ardiendo en mi piel,
no sé si estaba soñando…
Quiero volver a dormir
y soñando gozaré con
tu amor de nuevo.

Yvonne Torregrosa

AUDIO ⬇️

https://drive.google.com/file/d/10iMhhIQ_Y-6RpXVQf7V3iYxFW66LYpzz/view?usp=drivesdk

MARIPOSA BLANCA

Mariposa de alas blancas,
hoy alcanzarás el cielo.
En las nubes se encuentran
las flores más bellas,
esas que no conocemos,
y allí te podrán acariciar
suavemente los ángeles
con sus invisibles dedos.

Alas de mariposa,
llenarás la brisa
de perfume suave,
fragancia dejarás
en el aire con tu vuelo.
Entre rosas, jazmines
y azahar serás de todas
su anhelo.

Irás volando de flor en flor
y, en una estela de plata,
dibujarás corazones
sin nombre en el más
azul de los cielos.

Pasarás por el arcoíris
y con gotas de rocío
dejarás en serpentinas
juguetonas tus destellos.
Vuela, mariposa blanca,
vuela y sube bien lejos.
Lleva allí mi mensaje
y, si tu voz silente escuchan,
diles a todos mi secreto,
cuéntales despacito
con música de violines
cuáles son mis deseos.

Yvonne Torregrosa

EL PIRATA

Decían que eras pirata…
te consagré la llave de mi secreto,
a ti confié por entero mis alhajas,
lo tomaste todo con esmero.
Sin palabras…
nos bastó solo mirarnos,
las olas muy despacio
nos cantaban un bolero.
Y, entre aquel baile de cuerpos,
me juraste que a la vuelta
sería tu esposa bajo el cielo.

El barco partió sin rumbo
las olas lo empujaban lejos.
Con una llave de oro
por el océano despacio te alejas.
Vas en ese navío,
con mi llave y con mi alma.

Yo… en la playa
llena de sueños
con locura de amor te espero.
Al alba cada día
al mar con mi soledad volvía
y con desesperación te buscaba.

Mis ojos, ya con velos blancos,
puestos en el horizonte
creían vislumbrar tu figura
alzada en la botavara.

La gente a mi paso se ríe
cuando me mira
y ve que voy apurada,
pero yo, que a tu vuelta quiero
que aún me encuentres guapa,
me enfundo cada día
en aquel vestido
que tanto te cautivaba.

Hoy, con la espalda poco erguida
y el cabello recogido en canas,
todavía me quedan fuerzas.
Día a día sigo esperando
que regreses,
y sigo yendo
a nuestra playa.

Yvonne Torregrosa

Audio⬇️

https://drive.google.com/file/d/10GPMuzTcFn0FQ8T5nOmmWet-S3QNx-FH/view?usp=drivesdk

MARIELA

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Dedicado  a la novela ‘MARIELA’ escrita por Yolanda Guerrero.

Hoy quiero escribir en prosa.

Hace tiempo que sé que hay poesía en todo lo que tocamos. Que hay más poesía en una carta de amor que en un discurso vacío.

Que hay más poesía en una buena novela que en el poema de un vanidoso.

Así que hoy quiero escribir en prosa sobre un libro en el que he encontrado poesía, aunque no tenga versos.

Es la historia de una enfermera española que viajó muy lejos, hasta llegar a Rusia, y después supo encontrar el camino de vuelta.

Es la historia de una mujer que, en ese viaje, se llenó los ojos de belleza, dolor, tristeza, alegría, miseria, riqueza y, sobre todo, poesía.

Hoy escribo en prosa para hablar de una novela que devoré en apenas unos días hasta que me di cuenta de que era ella, la protagonista y su historia, las que me estaban devorando a mí. Y que lo hacían porque la suya era una historia de poesía.

Hoy, en fin, quiero hacer prosa para compartir con vosotros lo que he encontrado: páginas que hablan de mujeres hechas de belleza que llenaron el mundo de poesía cuando el mundo era un lugar oscuro.

La novela y su personaje se llaman Mariela. Y gracias a ella sé que todas somos Mariela y todos somos poesía.

Por eso, cuando he terminado de leer, he decidido escribiros sobre ella… pero mejor en prosa, que es otra forma de hacer poemas. Como Mariela.

QUISIERA DECIRTE

Sé que me engaño
creyendo que estás
en ese cajón
forrado de seda,
creyendo que vas a volver,
que sigues dormida,
soñando tranquila
en una vigilia de espera.

Estabas tan guapa…
ojos cerrados,
cara serena,
la piel acerada,
tu rostro bonito
perdió su color,
tu cara morena.

Sé que me engaño
cada vez que te llamo
y nadie contesta,
yo espero y espero
mas…
el teléfono suena.
Ya no me hablas…
nadie contesta.

Quiero abrazarte,
sentirte, besarte, poderte decir
cuánto te quiero.
Que te echo de menos.
Pero sé que no estás
y nada me ayuda,
nada consuela,
lloro de rabia, me lleno de furia
y me desespero,
me aflige, me apena.

¿Dónde encontrar sosiego?
Deseo sentir el amor que me dabas,
tu comprensión,
aquellos consejos, escuchar tu voz,
tus sabias palabras,
acariciar suavemente tus manos de cera,
todo lo tuyo bien lo recuerdo,
¿por qué ya no estás?
¿Dónde me esperas?

Yo rezo,
te sueño
y te busco.
Y te digo mil veces:
“cuánto te quiero,
necesito que vuelvas”.

Yvonne Torregrosa

Audio⬇️

https://drive.google.com/file/d/1-etp0FI03kf4-twGncim5NSVav90oLt_/view?usp=drivesdk

EN TU CORDURA

Desde el cielo,

igual que estrellas errantes,

caen las musas que se cuelan

entre el vacío de tus sueños,

penetrando en tu cabeza

como destellos brillantes.

En el absoluto silencio

tapado bajo espesas tinieblas

que ciegan tus pupilas radiantes,

te dejas complacido arrastrar

con el vaivén de sus desmanes,

mirando el espejo sin

llegar a ver imágenes

que con verdadera voz te hablen.

Sin tinta escribes en el vaho

de los mojados cristales,

solo repites su nombre

entre frases aparentes

que nada valen,

frases que para los demás

son palabras irreales,

y que atrincheradas entre

tus plateadas sienes duermen,

sabiendo que nunca

llegarán a despertarse.

Al alba,

tras el reflejo de una luna

que ya adormilada parece agazaparse,

se encuentran sobre la mesa

papeles cubiertos de nada,

llorando, blancos papeles

que solo para ti tienen valor.

En tu cordura,

páginas llenas de amor

sin el pulso de la pluma

que con tinta lo plasme.

Yvonne Torregrosa

SILENCIOS

Voces que resuenan
calladas en mi mente,
susurros desatados
goteando que no cesan,
golpeando con preguntas inquietantes
que nunca tendrán respuestas,
desatando relámpagos
que componen sinfonías
en la cresta inmóvil
de mi más recia tormenta.

¡Basta ya!

Quiero silencios,
silencios delicados
sin música, ni brisas,
ni el crepitar siquiera
de hojas secas.

No quiero halagos,
ni te quieros,
ni falacias sonando
a palabras vacías
que chocan contra
muros de hormigón
o de dura piedra.

Solo aire puro necesito
que limpie bien mi alma,
que saque de dentro las impurezas,
las que enturbian anegando mi conciencia,
quebrando mi mirada,
rompiendo el equilibrio
entre la cordura y la línea que separa la locura de mi cabeza.

No me habléis con palabras,
dadme hechos,
sabed que estoy.
Quiero miradas,
silencios que lleven dentro escondidas mil palabras,
que unos ojos profundos
me miren,
unos ojos que,
aunque ciegos…
me vean.

Yvonne Torregrosa

EL RÍO

Navegando por mis ensueños
llego a este río azulado
de aguas cristalinas
y pececillos plateados.
Brotan aquí recuerdos
de besos enamorados,
amapolas por mejillas,
con la estela de amores adolescentes
en tu fondo olvidados.

Caudal manso en ocasiones eres,
otras…
con tus afluentes bravos la tierra hieres.
Y saltando las vertientes
refrescas con tu espuma fresca
en las gargantas crecientes,
grabando formas en las piedras, trabajando siluetas como brillantes pendientes.

Sigue tu curso sin brújula
y, cuando el sol se vea púrpura
traza curvas en los mapas,
no sin antes escalar por las montañas hasta sus cúpulas.

Dibuja bellos paisajes
regando flores y arbustos
y, si te topas con naranjos y perales, moja sus frutos para que se hagan dulces y robustos.

Rozando el musgo que te abraza,
perfumas con aromas de tierra húmeda en tus pasos.
Las zarzas con sus espinas lames
sedientas en tus orillas al raso, acariciando tus riberas hasta después del ocaso.

Yvonne Torregrosa

DESESPERANZA

Hoy el mundo para mí se ha caído
y todo se desmorona.
Ante tu partida esta vida se pierde
y en mi cara se ríe burlona.

¿Dónde buscar ayuda
para estas espinas
clavadas con saña y sin corona?

Tanta injusticia siento
que ya no me queda aliento
y la respiración en mis entrañas ácida se acartona.

Quiero volar muy alto
y escapar de este tormento,
quiero con mis manos
poder sentir el dulzor
del ansiado firmamento.

¿Dónde está el esperado final?
¿Para cuándo ese momento?

Sueño con la felicidad de algunos con los que me encuentro
y me dicen que eso existe
aunque yo no lo contemplo;
en mi corazón hay desesperanza,
solo siento descontento.

Aún así, sé que se irán las nubes,
que habrá un mañana soleado
en el que mis sueños se cumplan
y el día vuelva a ser dorado.

Y tus ojos brillarán de nuevo.
Y nuestros corazones ahora heridos
de felicidad se sentirán repletos y por siempre renovados.

Yvonne Torregrosa

LLEGÓ EL AMOR

Tu presencia cubrió de alegría mi plomiza y gris mirada,
luz de tus ojos pulverizando colores bajo la luna aclarada.
Ahora todo es armonía,
y yo vuelo feliz por las flores de tu amor como una mariposa alada.

Vivimos en verano todos los meses del año,
un verano interminable,
días repletos de sol,
cubiertos bajo la sombra de nuestro inmenso castaño.

No existía el calendario,
cantaban para nosotros melodías mágicas los pájaros,
espectáculo perfecto,
tú y yo subidos en este maravilloso escenario.

Acariciabas con tus besos mi frente.
Yo tomaba tus manos.
Nos miramos…
no cabían las palabras,
solo nuestros cuerpos,
nuestros ojos, nuestros labios;
saboreando el amor,
un amor fresco en un caluroso verano.

Mi corazón cada vez más inmenso,
nutrido con cariño, besos y abrazos,
así lo hemos alimentado.

Mi vida desde que estás tú
toda entera ha cambiado.
Quiero respirar tu aliento,
quiero seguir soñando
y no despertar jamás.
No quiero abandonar nunca este castillo encantando.

Yvonne Torregrosa

DE VUELTA

Hoy por fin te vi feliz,
de tu viaje ya regresaste,
tu sonrisa y el coraje
de la mochila sacaste.
Hoy me he visto en tu mar,
hoy hemos vuelto a cantar.
Hoy pondré un mantel de encaje.

Viajaste a los confines,
te detuviste en un paraje…
no llevabas carruaje.
Entraste por una puerta
sin llaves y sin bombines,
era una puerta sin herraje.

Ahora todo es comprensible,
ya la mochila dejaste.
Deshazte de lo inservible,
carga de nuevo maletas,
prepara tu ropa nueva,
pon tus zapatos visibles…
ahora comprendo tu lenguaje.

Yvonne Torregrosa

ENCADENADOS

Encaramada a tu espalda,
mi vida sin vida vivo.
Con un amor algo gastado
y dos cremalleras buenas
que nos han mantenido unidos,
dos sólidas y fuertes entre nuestros agudos sentidos.
Y desde aquí atrás veo pasar los días,
no me muevo, solo espero,
el reloj se ha detenido.
Yo, mirando pensativa,
asida a tu espalda sigo,
aunque sé que lo que crees
es que soy para tu vida
el más confortable abrigo.

Para ti ya es mucho el peso sujetando con tu cuerpo el mío,
apenas me quedan fuerzas
y tú… ya no eres un crío.
¿Para qué seguir unidos
por corchetes oxidados
por la pena, la costumbre y el hastío?
Mis brazos están
flojos para agarrarte
y las cremalleras…
de su cierre no me fío,
ya nos quedan muy grandes,
además se han descosido.
Nada te puedo ofrecer
por poco que me demandes,
ahora ya todo es baldío.

No insistas así en silencio,
sin palabras y sin quejas,
ofréceme ya rienda suelta,
no hagamos de esto más dramas, no frunzamos más
las cejas
y demos la situación por zanjada, dejémosla hoy resuelta.
Yo intentaré usar mis piernas,
esas que siento endebles, empezaré poco a poco
y, si de momento no puedo,
me iré agarrando a los muebles;
mientras, veo cómo te vas,
cómo sin peso en tu espalda
te alejas.

Yvonne Torregrosa

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