EL ARREPENTIMIENTO

Por qué abandoné a mi madre
y tan sola la dejé,
sin preocuparme siquiera si tenía qué comer.

Hasta que llegó una noche en que muerta la soñé,
hecho un loco fui a buscarla, pero ya no la encontré.

Por una de las vecinas
me dejó escrito en un viejo papel,
que emborronado por el llanto
apenas pude leer.

“Hijo del alma, decía,
se bueno con esa mujer
que te apartó de mi lado
pero yo, ya la perdoné.

Y si Dios te diera un hijo,
háblale mucho de mi
y dile que no te abandone
como tú me hiciste a mi.

Si tiene los ojos negros
y si se parece a ti,
dale un beso que tu madre
le dejó antes de morir”

Y en la puerta de una iglesia,
muerta de frío… tal vez,
sin exhalar una queja
pasó toda su vejez.

Canción popular,
adaptación

Yvonne Torregrosa

EL PENAL

Las viejas paredes arañadas,
desgastadas y lúgubres
rasgadas,
con lo que parecen nombres escritos
de cuantos por allí pasaron.

Tantos secretos guardan
de los que allí quedaron,
de los que allí murieron,
o tal vez de los que huyeron.

Hedor a húmeda sombra
manchada de sangre
de sudor injusto
de inocentes acusados
y de malvados ultrajantes
allí encerrados.

¿Qué guardan esas viejas paredes?
hondas grietas,
donde algún papel
dejó el suspiro
de una última noche
donde ya no había destino,
más que el más duro final.

Y hoy…
los pocos rayos polvorientos se filtran por las rendijas
de ese inmundo ventanuco,
donde parece dejar escrito
un lamento,
un quejido,
o el perdón en un silbido.

Ahora,
en el lugar funesto,
se escucha al atardecer un rumor,
el arrastre,
el caminar de un espectro,
el que nunca se fue,
el que quedó anclado sin miedo
allí atrapado;
aquél, que escondido por salvarse,
murió ungido de cal
por la casualidad fatal
de un estruendo fallido.

Ay si él hubiera sabido
que venían a salvarle
de una injusta condena,
que con su vida pagó la pena, sin ser más que un triste y puro clérigo confundido,
cuyo único pecado
fue amar a un amor prohibido.

Yvonne Torregrosa

CODICIA

 

Mundo intoxicado
putrefacto ya perece,
lo destroza el poderoso con su desproporcionada ansia
por ganar hasta la muerte.

El cielo
cual chimenea,
escupe veneno turbio, asfixiante,
que difumina el paisaje que no existe.

Los peces
cadáveres nadando, llenos de plomo en sus vientres,
en los ríos hediondos,
repugnantes, apestosos que ya sólo zupia parecen.

Un bosque expédito
con árboles cortados,
gritando a las máquinas destructoras sus llantos con desesperación
que nadie escucha.

El rugir de las calles por el tráfico extremado,
inunda de humo
a los pálidos transeúntes con mascarillas disfrazados,
caminando desganados.

Y allí, algo que parece un nido,
no es más que el recuerdo de un pasado
que un día fue verde,
que algo a lo que le llamaban sol
tuvo,
donde fue felicidad
hoy es infortunio
y ya nada crece.

 

Yvonne Torregrosa

 

 

 

 

AMOR MENDIGO

Tu boca calla temblando
mientras habla tu corazón,
sin decir palabras que suenen
pero saben bien de amor.

Tus manos quietas sudando
pese a que te queme la tentación
y te inquiete la mirada,
mientras tú… disimulas la intención.

Si de otra forma lo hicieras
por mucho que tú quisieras
sería compeler una acción,
mejor sigue en tu silencio
comprendiendo a Platón,
que aunque algunos no le entendieran,
un sabio así lo aludió.

Qué fuertes los sentimientos,
cuán grande es este amor,
pero muriendo en silencio callas
y lo guardas con razón.

Allí ella en su convento
te ofrece un alimento y te reza una oración,
compasiva con los pobres,
con los enfermos y tal vez
con los que padecen adicción.

A ti,
aunque con este plato te sacia un apetito,
pero te deja gran aflicción,
tu mueres por ese beso,
tu lloras un gran dolor,
por el amor que le profesas,
ella sin saber, inocente,
te da la mano y un apretón.

Cuando tus dedos roza
y tú sientes su calor,
crees morir en silencio,
suspiras por ese amor.

Esa mujer con un hábito
vestida de ese color,
que da de comer a los pobres,
tú sólo ves en ella a tu amor,
que sólo alimenta tus sueños
y no conoce tu fervor;
porque tu hambre es del alma,
no se sacia con ración,
tu quisieras ese cuerpo,
esos besos,
ese amor.

Yvonne Torregrosa

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