VOLVER

Y te has vuelto a escapar…

Sé que a tu mundo te has ido,

del paraíso has huido.

Hacia abajo quieres volver a volar,

¿Por qué a ese mundo abatido?

 

Que me desgarren la carne

y que me arranquen la piel.

¿Qué me importan los prejuicios?

Pero que te abandone la hiel.

Necesito bajar ya del precipicio.

 

Eras águila imperial,

eras tiempo indefinido.

De la sabiduría el más bello caudal,

incomparable y nada más real.

Y de nuevo esa luz se ha fundido.

 

Yvonne Torregrosa

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Agitado como el mar

Velehay

Poema perteneciente a mi último poemario Brotes, al que Ivonne Torregrosa ha puesto su voz para engrandecer sus versos.
Gracias Ivonne por tu aportación.

Agitado como el mar

En un mar verde de
negros sentimientos,

apareces como un
oasis en pleno desierto.

Donde el implacable
sol aprieta desecando el tiempo,

agotando el deseo,

aplacando el anhelo,

agrietando la pasión,

resquebrajando el
amor.

Ahí estás tú,

como bálsamo que
calma,

y estimula mi deseo
de estar a tu lado.

Llena mi alma de
ardiente pasión,

cubriendo de besos mi
ajado cuerpo.

Haciendo que rebroten
sentimientos

que afiancen el amor
que aún quedan en mi interior.

Que un verde mar se
vuelva,

poco a poco en azul,

y los sentimientos

brillen con ese sol,

que un día desecó mi
corazón.

Que la agitación,

se convierta en
exaltación de puro placer,

al hacerte el amor.

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DETENIDOS

Te detienes…
yo a tu lado me detengo…
¿Qué es lo que está ocurriendo?
Se van quemando los días.
Así como una cerilla arde,
nuestra vida pereciendo
al igual que un viejo papel
sobre azules llamas ardiendo.

Dejamos que pase el tiempo…
¡No sigamos detenidos
viendo el reloj corriendo!
Cruzar el río deseo
y pasar ese trance de quien vive,
aunque ahogada muera
luchando por vivir.
Caminaré ágil por otro sendero
distinto y más nuevo.

Duele seguir postrada…
los muertos son los que callan,
ellos duermen tumbados.
Yo quiero salir corriendo…
¡Deseo cantar a gritos!
Sacar estos pies de donde
se hallan
y que mis voces
resuenen al viento.

Vivir la vida es mi anhelo…
abrir mis alas completas,
escapar muy deprisa
hasta quedar sin aliento.
Pero sigo aquí atada,
continúo sin hacer nada,
ni tan solo muevo un dedo.

Te detienes
y yo a tu lado me detengo.
El desguace de mi vida
cae a trozos.
Y no hago nada,
no me muevo.
Por sobrevivir, sigo quieta,
inmóvil por la costumbre,
la comodidad o
tal vez el miedo.

Yvonne Torregrosa

Audio⬇️

https://drive.google.com/file/d/13vFOWCJwTPQ3qReon7bajkeTseermhdd/view?usp=drivesdk

EL CASTILLO DEL AMOR

En el castillo encantado

se escuchan lejanas voces,

sonidos lúgubres

y apagados.

 

Dicen que hay ánimas

que vivieron allí sus amores.

Y en las noches en que 

no hay luna se escuchan

lamentos lánguidos,

quejidos agotados.

 

Otros creen que son

cantos de una hermosa mujer

que un rosario de perlas

siempre portaba en la mano.

 

Ella hábito blanco vestía.

Él miraba sus formas

con ojos amartelados.

Allí vivía también él, 

sacerdote jesuita ordenado.

 

Sus ojos enamorados

le hablaban con deleite.

Ella carmelita novicia,

con gran dote su padre

la había entregado.

 

El amante se hizo clérigo

por estar siempre a su lado.

Se amaban con tal pasión

que no sentían el pecado.

Abrasados de fervor

en la celda de la monja.

Cada noche se quemaban

entre besos, con sus

cuerpos enredados.

 

De aquel amor germinó fruto,

un ángel desamparado.

No llegó a nacer al mundo,

pues, al saberlo el padre de ella,

los amantes fueron

de allí desahuciados.

 

El convento se cerró.

Y cuentan que, con el tiempo,

un marqués adinerado

hizo de aquel lugar

su fortaleza,

un castillo amurallado.

 

Comentan los lugareños

que el barón de ese castillo

era el hijo del pecado.

Pues sí llegó a nacer el pequeño.

La fuerza de un gran amor

pudo crear una vida

de los que fueron apartados.

Yvonne Torregrosa

MOMENTOS

Sobre mi tez se deslizan

los dedos de tus manos.

Tiemblo igual que las notas

vibran cuando acaricias

con sutileza tu piano.

No te quites la corona de laurel.

¡Eres mi señor!

El guerrero ganador

que galopa en mi altozano.

Hazme ser Venus

dentro de nuestro

mundo arcano.

Secretos con tu aliento

susurras en mi oído…

mi cuerpo se sacude

con el dulce estremecer

que mi carne siente

con inmenso escalofrío.

El musgo de tus ojos

atraviesa mis hilvanes.

Tras el delirio y la locura,

entre sueños

nos perdemos sumergidos.

Despiértame con las flores

de tu boca.

Despójame de la vergüenza

que me cubre con la ropa,

regálale a mi cuerpo el calor

de mis rubores.

Vivamos este amor que

en nuestro bosque helado

con sus brasas nos sofoca.

En la espesura del paraíso,

de culpas liberados

y por la pasión consumidos,

dejémonos llenar por el amor

que nos provoca.

Gocemos la ansiedad

y la locura

con desatados alaridos.

Soltemos las amarras

de las rocas

y que baile nuestro barco

con las olas…

mecido en el vaivén enardecido.

Inventemos un nuevo dios

en nuestro cielo

y llamémosle Cupido.

Yvonne Torregrosa.

Audio⬇️

https://drive.google.com/file/d/1-TxlALvREeQJDHyt6g1-czi3jhNIqAm9/view?usp=drivesdk

QUERIDO PAPÁ

Querido papá,
¿qué tal en este viaje?
Hace tiempo que no sé
nada de ti,
pero no te olvido,
por eso te escribo este mensaje.

Ya hace mucho que partiste.
En el velero que te llevó
no portabas equipaje.
Nos dejaste tus sonrisas,
tu buen hacer y
tu trato siempre afable.

Querido papá,
no me llamas,
¿es que acaso me olvidaste?
Sé que ha pasado ya tiempo
desde que te marchaste.

A veces…
creo percibir tu aroma
o me parece escuchar tu llave.

Papá, te recuerdo mucho.
Navegarás por el Estrecho,
estarás surcando otros mares.
La aurora boreal viste,
en ocasiones a delfines
acompañaste,
exóticos paisajes en tus viajes
disfrutaste.
Y por suerte…
también de tragedias te salvaste.

Tantas historias vividas,
¿recuerdas?
Muchas me las contaste.
Pero papá,
yo te echo de menos.

Aquí, en este cajón
guardo todas tus cartas
y también las postales.
En cuántas noches de insomnio
me acompañan esas letras
cariñosas que desde lejos
me enviaste.

Yvonne Torregrosa

(audio) 👇

https://drive.google.com/file/d/0B76TwUDcfDv3ckprRE9WelhmSjFKZ2FQWDVOU1A1Y09VZDZF/view?usp=drivesdk

  • A mi padre, que un 27 de julio, se fue en su último viaje. No sé su destino, pero su velero le llevará por los cielos, donde la aurora boreal le iluminará en su larga noche.                            ¡Capitán Torregrosa, seguiremos tu estela!

PASÓ EL TIEMPO

Tomaste mi mano en tiempos pasados.
Tus ojos ardientes vistieron mi cuerpo.
Yo te miré, quedamos callados.
Sin saber cómo, así, poco a poco
seguimos prendados.

Creamos tu vida y la mía
en un solo ser.
¿Qué somos tú y yo?
Amantes de cuento,
estrellas errantes,
leones valientes
dragones alados,
raíces de un árbol.
Amantes, amados.

Dos almas en una
que el tiempo y la vida
supieron coser.
Siameses quizás…
Fundidos, pegados,
amalgama de amor…
sólida unión hemos formado.

Yo en ti aún me miro,
¿te ves en mis ojos?
Chispitas brillantes
lucen ardientes.
Sabores alegres de tiempos dorados.

Tomo tu mano.
El pasar de la vida
en nuestra piel pintó pliegues.
Tan fuerte me aferro,
te aprieto, me amarro.
Tú eres mi fe, mi aire,
mi aliento, mi paz,
el ser más amado.

Flor de mi vida,
después de estos años
que llevamos casados,
en norias gigantes
seguimos alzados.
Eres mi sol, calor que me abriga,
mi luz, mi sosiego.
Después de una vida
sigo feliz, asida a tu mano.

Yvonne Torregrosa

TU PAÍS

 

Llegaste como un pajarillo,
volando lejos del otro lado
de la tierra.
Lloraste unos instantes
y te asomaste despacio
para ver si podías sujetarte
a este país que no tenía
tu bandera.

Tu gran afán y fortaleza
y las ganas por tu hijo,
que dejaste desgarrada
en los brazos de su abuela,
te movieron muy deprisa
y alcanzaste tu futuro.
Luchaste como guerrera.
Te forjaste un buen seguro
y te anclaste a esta tierra.
Aquí no están tus kalenas
con sus frutos sanadores,
esos rojos que en la nieve
son más suaves que la seda.
Aquí no tienes los Cárpatos,
tus montes protectores,
en cuyas cumbres te enamoras
y a las que no dejas de mirar,
tus ojos prendados quedan.

Teodosio de Kiev se vino
escondido en un rincón
de tu maleta.
Él te guarda y le agradeces,
te bendice y le veneras.

Aquí las gentes amables
te abrieron todas sus puertas.
Y tú con tu simpatía
de todos el corazón ganaste
y de ellos te hiciste amiga,
confidente y compañera.
Tus raíces están lejos,
jamás olvidarás tu origen,
el aroma de tu madre,
la cocina de tu casa,
tus costumbres
y lo mejor de tu esencia.

Las olas del mar Negro
navegan aún por tus venas.
Las nieves de tu pueblo
no se derriten de tus sueños
y sigues recordando la estepa,
tus campos… Crimea.
¡No sufras mas, mujer,
porque hay algo tuyo
que te amarra a tu nueva tierra!
Aquí nació tu pequeña,
esa flor de primavera.
Aquí ya tienes amigos,
nueva casa.
Aquí ya no hay para ti
fronteras.

Planta tus girasoles,
los tulipanes y recuerda…
que aunque lejos estés,
tus ancestros allí quedaron
sujetando tu bandera.

Yvonne Torregrosa

MI CIELO

Quise escalar la cima

con solo mover un dedo…

de una forma delicada

pude acariciar el cielo.

Alcancé vista de pájaro

Colmé mi vida de aire nuevo.

Volaba en la vela mayor

alzada en un mágico velero,

surcaba cerúleos mares

en lo más elevado del mundo,

donde no llegan las olas,

las sirenas se visten con alas

y pintan flores con su pelo.

En ese lugar he vivido,

ese lugar pincelo.

Allí se esconde mi alma,

mi sentir y todo

lo que más anhelo.

Volé tan alto como pude,

con mis manos

rocé las nubes,

retocé en las cumbres

más blancas,

donde jamás se derrite

el hielo.

Mi aliento se mezcló

con el viento de los dioses.

Y después de ese viaje,

mis pies de nuevo

tocaron el suelo.

Aquí descalza

pisando la tierra

no me siento segura,

lo mío es volar

como el Fénix

y resurgir de mi fuego.

Nadar por aire

más limpio ansío,

allí mis pensamientos

cincelo.

Viajar sobre la inmensidad

del profundo azul

de mi océano es lo que

de verdad deseo.

Yvonne Torregrosa

MI CIELO

Quise escalar la cima
con solo mover un dedo…
de una forma delicada
pude acariciar el cielo.
Alcancé vista de pájaro
Colmé mi vida de aire nuevo.

Volaba en la vela mayor
alzada en un mágico velero,
surcaba cerúleos mares
en lo más elevado del mundo,
donde no llegan las olas,
las sirenas se visten con alas
y pintan flores con su pelo.

En ese lugar he vivido,
ese lugar pincelo.
Allí se esconde mi alma,
mi sentir y todo
lo que más anhelo.

Volé tan alto como pude,
con mis manos
rocé las nubes,
retocé en las cumbres
más blancas,
donde jamás se derrite
el hielo.

Mi aliento se mezcló
con la brisa de los dioses.
Y después de ese viaje,
mis pies de nuevo
tocaron el suelo.
Aquí descalza
pisando la tierra
no me siento segura,
lo mío es volar
como el Fénix
y resurgir de mi fuego.

Nadar por aire
más limpio ansío,
ahí mis pensamientos
cincelo.
Viajar sobre la inmensidad
del profundo azul
de mi océano
es lo que de verdad deseo.
Yvonne Torregrosa

https://wp.me/p1kyS8-62d

LA NIÑA DUERME

Niña que perdió a su amor,
asomadita está a la ventana.
Le ve marchar calle abajo,
no se vuelve ni a mirarla.

Tristes ojos de miel
llenos están de lágrimas.
Pronto se fue la niña a dormir,
no sabe cómo olvidar
al que con tanto delirio amaba.

No brillan hoy las estrellas,
no sale la luna clara,
no hay aroma en los jazmines,
no mueve la brisa las ramas.

Niña de ojos melosos,
anoche tú los cerrabas
y tus abanicos de pestañas negras
en lagunas de sal
entornados se ahogaban.

La niña hoy duerme mucho,
ya sonaron las campanas,
ve a ver si algo le pasa…
la media mañana llegó
y la niña no se levanta.

Hoy las persianas bajaron,
la casa está desolada.
Lloran todos su muerte,
qué pálida tiene la cara,
ese pelo tan bonito
adorna la almohada blanca.

Nada sabía nadie,
ni su familia tan seria,
rica y bien situada.
Pero la niña no se fue sola,
llevaba a su bebé escondido
dentro de las entrañas.

Pequeño, no llegaste a nacer,
no pudieron ver tu cara,
no meció nadie tu cuna,
te llevó tu madre al alba.
Seguro que donde estéis,
suave te cantará una nana.

Yvonne Torregrosa

Nuestra Canción (Champs Elysees)

Firmamento lleno de estrellas

y cuerpos celestes,

entonad melodías sin música

con vuestro brillo seguid el son.

Plenos están los luceros,

gritando en silencio

acompasan la orquesta sin batuta

y sus destellos

marcan los ritmos

con ferviente pasión.

Entre las cuerdas de tu vieja guitarra

se pierden distraídas las notas,

hasta el murmullo del viento

me susurra aquella canción.

Sé que no la olvidarás nunca,

la cantábamos juntos.

Tú la entonabas mejor que yo.

Silenciosa está hoy la casa,

me pareció ver

en la penumbra tu sombra,

creí en los silencios del alba

escuchar tu voz.

Espejismos desatados…

son tu ausencia

y la de aquella

nuestra bonita canción.

Yvonne Torregrosa

AL POETA

Aura rosa que envuelve tu pluma
y tu mano fiel,
llenas con versos y amores plasmados
en tinta de oro e irisados colores,
perennes grabados en un estucado
y sedoso papel.

Escribes en nubes posadas,
en letras dibujas figuras que describen mil caras:
aquella es un pájaro,
la más pequeñita  emula un corcel
y allí tu velero varado en mi playa lo veo en tu piel.

Con tu firme pulso asaltas mis sueños
y dejas poemas de héroes perdidos, lúgubres bosques,
de besos robados en una cama que arde entre húmedas sábanas bajo un bello dosel.

Evocas recuerdos,
palabras sin ruido. Todo se advierte mientras leo tus versos,
el agua de lluvia trazada en tus líneas
escucho caer.

Escríbeme flores que desprendan olores.
Dibújame amores, idilios de amantes
en los que no haya traiciones.
Regálame risas envueltas en miel.

Poeta invisible que dejas tu esencia
en líneas curvadas,
en versos en prosa
o en rima regalas de rosa tu alma
y tu piel.

Ofréceme siempre tus letras hermosas,
que mi alma hechizada desea con ellas sentirse crecer.

Yvonne Torregrosa

 

HILOS INVISIBLES

Las cuerdas de tu pasarela son fuertes.
Por ellas suave
como pompa de jabón me deslizo.
Meces mi vida y,
a igual que un bebé
entre columpios,
bailando vivo.
Cuerdas de armonía
en perfecta sintonía,
arpas y violines
solo para nosotros,
formando este puente
que nuestras vidas enlaza,
puente tuyo y mío.
Bailemos desnudos
el vals de los sueños perdidos.
Seamos amantes perfectos
sin cuerdas que nos sujeten.
No quiero ser tu guiñol,
ni que tú seas el mío.
Crucemos el puente
y arrojemos las cuerdas al vacío.
Quedemos sin trabas como
gorriones en su edén.
Volemos libres,
solo por los hilos invisibles
del amor unidos.
Yvonne Torregrosa

TU ABRIGO

Bajo tu abrigo,

imagino la silueta de tu talle…

hombros fornidos.

Bajo tu abrigo está tu cuerpo, el que yo admiro,

cuerpo de bondades.

Tus manos, enfundadas en pequeños bolsillos llenos de amor y agujeros grandes que dejan tras de sí regueros de saludos,

apretones a fuertes manos de buenos amigos.

Rostro al viento, sonriente, agradecido.

Déjame compartir un hueco pequeño bajo las alas de ese abrigo.

Quiero aprender de ti, quiero ser el forro donde se aloja tu asilo.

Yvonne Torregrosa

AMOR DE ENSUEÑO

Quiero ser lluvia de besos como aguacero cayendo sobre tu cuerpo tallado en piedras fuertes y candente acero.
Mi alma será el cofre
donde atesoras el amor
que ansiadamente espero.
En silencio te idolatro,
te admiro, te venero.

Y, sin saber cómo,
te encontré en lo más
profundo de mí,
en una fortaleza que todos
dentro del alma tenemos.
Esos ojos me hablaron
sin decir palabras,
sin rozarme tus labios
en mis labios dejaron besos.

¿Acaso estabas ahí?
Te vi…
desde entonces,
nos queremos.

En esta locura de amor,
hasta de la lluvia
que tu cuerpo moja
hoy, vida mía,
siento celos.

Estaba perdida,
intenté esconderme,
me destapaste despacio
con la yema de tus dedos.
Soy como una brizna
de hierba verde,
enredada por tus ramas,
por tus brazos,
ya soy parte de tu cuerpo.

Dame mil besos
y después…
mil más,
contándolos uno a uno;
noche oscura
entre brillantes silencios.

Juntos pasaremos las horas,
entre besos nos encontrará
el ocaso,
mirando cómo se esconde
el sol las manos
nos tomaremos.

Lástima de sueño irreal,
lástima de aquellos besos,
dibujado el gusto de miel
en mis labios aún tengo,
en mis pechos, en mi pelo.

Tus huellas marcadas
están todavía
ardiendo en mi piel,
no sé si estaba soñando…
Quiero volver a dormir
y soñando gozaré con
tu amor de nuevo.

Yvonne Torregrosa

AUDIO ⬇️

https://drive.google.com/file/d/10iMhhIQ_Y-6RpXVQf7V3iYxFW66LYpzz/view?usp=drivesdk

MARIPOSA BLANCA

Mariposa de alas blancas,
hoy alcanzarás el cielo.
En las nubes se encuentran
las flores más bellas,
esas que no conocemos,
y allí te podrán acariciar
suavemente los ángeles
con sus invisibles dedos.

Alas de mariposa,
llenarás la brisa
de perfume suave,
fragancia dejarás
en el aire con tu vuelo.
Entre rosas, jazmines
y azahar serás de todas
su anhelo.

Irás volando de flor en flor
y, en una estela de plata,
dibujarás corazones
sin nombre en el más
azul de los cielos.

Pasarás por el arcoíris
y con gotas de rocío
dejarás en serpentinas
juguetonas tus destellos.
Vuela, mariposa blanca,
vuela y sube bien lejos.
Lleva allí mi mensaje
y, si tu voz silente escuchan,
diles a todos mi secreto,
cuéntales despacito
con música de violines
cuáles son mis deseos.

Yvonne Torregrosa

EL PIRATA

Decían que eras pirata…
te consagré la llave de mi secreto,
a ti confié por entero mis alhajas,
lo tomaste todo con esmero.
Sin palabras…
nos bastó solo mirarnos,
las olas muy despacio
nos cantaban un bolero.
Y, entre aquel baile de cuerpos,
me juraste que a la vuelta
sería tu esposa bajo el cielo.

El barco partió sin rumbo
las olas lo empujaban lejos.
Con una llave de oro
por el océano despacio te alejas.
Vas en ese navío,
con mi llave y con mi alma.

Yo… en la playa
llena de sueños
con locura de amor te espero.
Al alba cada día
al mar con mi soledad volvía
y con desesperación te buscaba.

Mis ojos, ya con velos blancos,
puestos en el horizonte
creían vislumbrar tu figura
alzada en la botavara.

La gente a mi paso se ríe
cuando me mira
y ve que voy apurada,
pero yo, que a tu vuelta quiero
que aún me encuentres guapa,
me enfundo cada día
en aquel vestido
que tanto te cautivaba.

Hoy, con la espalda poco erguida
y el cabello recogido en canas,
todavía me quedan fuerzas.
Día a día sigo esperando
que regreses,
y sigo yendo
a nuestra playa.

Yvonne Torregrosa

Audio⬇️

https://drive.google.com/file/d/10GPMuzTcFn0FQ8T5nOmmWet-S3QNx-FH/view?usp=drivesdk

MARIELA

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Dedicado  a la novela ‘MARIELA’ escrita por Yolanda Guerrero.

Hoy quiero escribir en prosa.

Hace tiempo que sé que hay poesía en todo lo que tocamos. Que hay más poesía en una carta de amor que en un discurso vacío.

Que hay más poesía en una buena novela que en el poema de un vanidoso.

Así que hoy quiero escribir en prosa sobre un libro en el que he encontrado poesía, aunque no tenga versos.

Es la historia de una enfermera española que viajó muy lejos, hasta llegar a Rusia, y después supo encontrar el camino de vuelta.

Es la historia de una mujer que, en ese viaje, se llenó los ojos de belleza, dolor, tristeza, alegría, miseria, riqueza y, sobre todo, poesía.

Hoy escribo en prosa para hablar de una novela que devoré en apenas unos días hasta que me di cuenta de que era ella, la protagonista y su historia, las que me estaban devorando a mí. Y que lo hacían porque la suya era una historia de poesía.

Hoy, en fin, quiero hacer prosa para compartir con vosotros lo que he encontrado: páginas que hablan de mujeres hechas de belleza que llenaron el mundo de poesía cuando el mundo era un lugar oscuro.

La novela y su personaje se llaman Mariela. Y gracias a ella sé que todas somos Mariela y todos somos poesía.

Por eso, cuando he terminado de leer, he decidido escribiros sobre ella… pero mejor en prosa, que es otra forma de hacer poemas. Como Mariela.

QUISIERA DECIRTE

Sé que me engaño
creyendo que estás
en ese cajón
forrado de seda,
creyendo que vas a volver,
que sigues dormida,
soñando tranquila
en una vigilia de espera.

Estabas tan guapa…
ojos cerrados,
cara serena,
la piel acerada,
tu rostro bonito
perdió su color,
tu cara morena.

Sé que me engaño
cada vez que te llamo
y nadie contesta,
yo espero y espero
mas…
el teléfono suena.
Ya no me hablas…
nadie contesta.

Quiero abrazarte,
sentirte, besarte, poderte decir
cuánto te quiero.
Que te echo de menos.
Pero sé que no estás
y nada me ayuda,
nada consuela,
lloro de rabia, me lleno de furia
y me desespero,
me aflige, me apena.

¿Dónde encontrar sosiego?
Deseo sentir el amor que me dabas,
tu comprensión,
aquellos consejos, escuchar tu voz,
tus sabias palabras,
acariciar suavemente tus manos de cera,
todo lo tuyo bien lo recuerdo,
¿por qué ya no estás?
¿Dónde me esperas?

Yo rezo,
te sueño
y te busco.
Y te digo mil veces:
“cuánto te quiero,
necesito que vuelvas”.

Yvonne Torregrosa

Audio⬇️

https://drive.google.com/file/d/1-etp0FI03kf4-twGncim5NSVav90oLt_/view?usp=drivesdk

EN TU CORDURA

Desde el cielo,

igual que estrellas errantes,

caen las musas que se cuelan

entre el vacío de tus sueños,

penetrando en tu cabeza

como destellos brillantes.

En el absoluto silencio

tapado bajo espesas tinieblas

que ciegan tus pupilas radiantes,

te dejas complacido arrastrar

con el vaivén de sus desmanes,

mirando el espejo sin

llegar a ver imágenes

que con verdadera voz te hablen.

Sin tinta escribes en el vaho

de los mojados cristales,

solo repites su nombre

entre frases aparentes

que nada valen,

frases que para los demás

son palabras irreales,

y que atrincheradas entre

tus plateadas sienes duermen,

sabiendo que nunca

llegarán a despertarse.

Al alba,

tras el reflejo de una luna

que ya adormilada parece agazaparse,

se encuentran sobre la mesa

papeles cubiertos de nada,

llorando, blancos papeles

que solo para ti tienen valor.

En tu cordura,

páginas llenas de amor

sin el pulso de la pluma

que con tinta lo plasme.

Yvonne Torregrosa

SILENCIOS

Voces que resuenan
calladas en mi mente,
susurros desatados
goteando que no cesan,
golpeando con preguntas inquietantes
que nunca tendrán respuestas,
desatando relámpagos
que componen sinfonías
en la cresta inmóvil
de mi más recia tormenta.

¡Basta ya!

Quiero silencios,
silencios delicados
sin música, ni brisas,
ni el crepitar siquiera
de hojas secas.

No quiero halagos,
ni te quieros,
ni falacias sonando
a palabras vacías
que chocan contra
muros de hormigón
o de dura piedra.

Solo aire puro necesito
que limpie bien mi alma,
que saque de dentro las impurezas,
las que enturbian anegando mi conciencia,
quebrando mi mirada,
rompiendo el equilibrio
entre la cordura y la línea que separa la locura de mi cabeza.

No me habléis con palabras,
dadme hechos,
sabed que estoy.
Quiero miradas,
silencios que lleven dentro escondidas mil palabras,
que unos ojos profundos
me miren,
unos ojos que,
aunque ciegos…
me vean.

Yvonne Torregrosa

EL RÍO

Navegando por mis ensueños
llego a este río azulado
de aguas cristalinas
y pececillos plateados.
Brotan aquí recuerdos
de besos enamorados,
amapolas por mejillas,
con la estela de amores adolescentes
en tu fondo olvidados.

Caudal manso en ocasiones eres,
otras…
con tus afluentes bravos la tierra hieres.
Y saltando las vertientes
refrescas con tu espuma fresca
en las gargantas crecientes,
grabando formas en las piedras, trabajando siluetas como brillantes pendientes.

Sigue tu curso sin brújula
y, cuando el sol se vea púrpura
traza curvas en los mapas,
no sin antes escalar por las montañas hasta sus cúpulas.

Dibuja bellos paisajes
regando flores y arbustos
y, si te topas con naranjos y perales, moja sus frutos para que se hagan dulces y robustos.

Rozando el musgo que te abraza,
perfumas con aromas de tierra húmeda en tus pasos.
Las zarzas con sus espinas lames
sedientas en tus orillas al raso, acariciando tus riberas hasta después del ocaso.

Yvonne Torregrosa

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