A TU LADO

La marea en silencio volvió,
trayéndome la brisa de nuevo.
Escogí morir ayer
antes que resistir una día más
en la tortura del aciago silencio.

Volví a ser yo misma a tu lado,
renaciendo más fortalecidos
de un viaje entre los muertos.
Me haces la reina del cielo,
sentada junto a los ángeles,
moldeando de una rosa tu cetro.

Con tu voz en mis oídos me pierdo.
En el estruendo de las olas cabalgo
y sobre esta música celestial me elevo.
Siento la pura verdad,
tan solo es el blanco o el negro.

Tumbados en el fango,
miramos las estrellas
en este firmamento abigarrado
de colores…
mientras tus ojos
me inspiran un verso.

Yvonne Toreegrosa

 

AHORA QUE NO ESTÁS

Ahora que no estás,

más que nunca necesito

que tapes mi desesperada voz

con tus besos.

Alborotabas mi falda,

jugábamos con la luna, 

y yo, protagonista de tu animación…

Amantes por toda una vida, 

siendo cómplices confesos.

 

Ahora que no estás,

mi cielo se llenó de adoquines,

tus caricias se esfumaron

como cenizas en el firmamento. 

Ya no me arrastras a tus brazos,

para mí ya no hay más caricias

que las que me regala el viento.

 

Ahora que no estás, 

dolores punzantes acuden 

miserables cada mañana a mi pecho.

Ya no hay melodías, 

sino las que, dolorido,

me recita el tiempo.

¿Por  qué no estás

junto a mi almohada?

Te busco en la noche y, 

por mucho que miro, 

no te encuentro.

 

Ahora que no estás…

el cielo es muy gris,

los besos ya no son besos.

Ahora que ya no estás, 

no sé hacia dónde mirar y busco…

Pero solo hallo entre este vacío

los más dulces recuerdos.

 

Yvonne Toregrosa (AUDIO ) ⬇️

https://drive.google.com/file/d/18GWtUn-0sAs4KPZCzN-CW3a94seWCaeZ/view?usp=drivesdk

 

EN SILENCIO

Esa mujer que nunca te habló,
de pálido rostro, mirada perdida,
cabello ondulado y manos serenas.
Cada tarde en el parque,
tu amor de hombre
en silencio profundo
tú le profesas.

Un libro gastado descansa
postrado en su falda plomiza,
reposa entornado sobre
el perfil de sus finas piernas.
¿Será un poemario,
tal vez un misal,
serán esas hojas que lee
la historia de amor de una novela?

Quieres hablarle,
mas el temor no te deja.
Qué fría parece, inmóvil, erguida,
tranquila en su mundo,
impávida, queda.
De reojo te observa.
Ella te ama, lo sabes, lo sientes,
pues cada tarde en el parque
tu amada te espera.

Hoy te acercaste, sacaste el valor
estuviste a su lado,
estaba tan bella…
No alzó la mirada,
no se movió.
Será timidez… parece una diosa
o será señorita altanera.
Y en el parque sombrío
permaneces sentado
bajo la lluvia aguardando a su vera.

Confías tranquilo en que
cierre su libro.
Deseas que eleve la vista,
que te mire a los ojos
y te regale su amor…
aunque esa mujer
sea de mármol,
solo una estatua,
solo una piedra.

Yvonne Toregrosa (AUDIO)  ⬇️

https://drive.google.com/file/d/17jjaaPuUqw3wGt0XmtA_nIUc2iD2KuWa/view?usp=drivesdk

EN LA DISTANCIA

Cruzó un océano inexistente.
Un hermoso haz de luz
del fondo brotaba.
Partículas de plata y oro veía
y en su delirio creía
que era el radiante cabello
de su amada. 

Sus pies no sujetan el peso,
sus manos livianas
con desdén bailan.
Tanto, que quiere volar sin alas.
Es un espíritu errante en busca
de su princesa encantada. 

Y asciende rozando las olas,
delfines danzarines
en su viaje le acompañan.
Es mágico habitar allí,
su sirena sin nombre
con afán le aguarda.
Aún no conoce el color de su piel,
no ha percibido el celeste azul
de su mirada.

Aquí no hay días ni noches,
sucede todo en la alborada.
Escena perfecta para el amor…
Amantes de mundos lejanos
que nunca se verán las caras. 

Soñando dos almas despiertas…
soñando los dos se idolatran.
Seguirán así, forjando su edén,
no quieren jamás despertar.
Nada importan en su ilusión
las distancias. 

Yvonne Torregrosa

(AUDIO)⬇️

https://drive.google.com/file/d/177siNJH7E13MJRcGb9KJYKUV4nvqvD85/view?usp=drivesdk

OXÍGENO

Al borde del acantilado, en el filo del abismo, rompían las olas al igual que su corazón, del que solo quedaban unos pedazos.

El viento bramaba sin rumbo.

La niebla de su mirada no le permitía ver nada de lo que tenía delante, más que el oscuro reflejo de su presente.

Ella cerró los ojos y se imaginó en un paraíso, en un bosque verde, donde unas pequeñas hadas de alas brillantes la llamaban sin cesar.

Oía cantos celestiales que jamás había escuchado antes.

Una música de theremines, a los que acompañaban arpas y voces que no eran humanas, la sumía en un estado que no le dejaba pensar, solo sentir.

Y por primera vez en mucho tiempo se sentía viva, respiraba un oxígeno puro.

Dio un paso adelante y las hadas la llevaron de la mano volando.

En ese trayecto, lento y rápido a la vez, vio trazos de su vida y al mismo tiempo gozó de momentos de su infancia feliz, sintió el amor de sus hijos y percibió el dulce aroma a vainilla de bebé.

Después…voló de la mano de aquellas hadas, la música cesó y se hizo el silencio.

Yvonne Torregrosa

TE BUSCO

Se hace la noche y alcanzo tus versos.
Viajo entre estrellas,
con suave delicia me acarician los vientos y con las olas mágicas
bailamos el vals de los endulzados besos.

Eres mi isla en el aire que
sobre el vacío fluye y allí,
en esa selva de amores…
entre la hiedra me pierdo.
Aclamo en susurros para que el universo me escuche y busco huellas que me guíen
por un infinito invierno.

Eres ciclón, huracán que aúlla
entre mis árboles bellos.
Anarquía de ideas volando
sin alas, buscando con ansia tus dulces palabras
en oscuros momentos.

Encumbrada en el edén,
puedo sentir lo que es ser feliz
con solo recuerdos.
Soñando despierta sigo tu estela
por verdes mares y azules cielos.

Suspendida en el aire de apacibles sueños, acróbata experta de esta semblanza me siento.
La brisa y las nubes son música alegre del carrusel, que por mí te recita un soneto.
Mientras…  en calma escucho y espero.

Yvonne Torregrosa

NUESTRO DÍA

Nueve meses te llevé en mi vientre
y una vida entera te guardo en mi alma.
El día que llegaste a mí,
una puerta grande se abrió,
también de par en par mis ventanas. 

¿Qué viento te secuestró?
Si estás en un lago, en un desierto
o perdido en lontananza…
dondequiera que te encuentres,
yo iré a por ti,
aunque sea caminando
por senderos de piedra y descalza. 

Te daré todo mi amor,
mi sangre si la deseas,
mi vida si te hace falta.

Cuánto te echo de menos…
Cada noche y cada día
mando tropas a buscarte,
con alas blancas llenas de amor,
con ejércitos sin espadas.
No soy la única que lo hace,
hay muchos más que te aman. 

Hoy es tu día y el mío,
el día que celebrabas.
Hoy no hay júbilo en nuestra casa.
Hoy necesito que salga el sol.
Hoy quiero escuchar
tu guitarra y tu voz.

Ven, cantemos a capella
a las noches de bohemia e ilusión,
como tanto nos gustaba,
para siempre nuestra canción.

Vuelve a tu hogar, amor mío.
Quiero cantarte de nuevo.
Quiero abrazarte otra vez.
Quiero besar tu cara.

Yvonne Torregrosa (Audio)⬇️

https://drive.google.com/file/d/162qUSk8Eb5Hkvx6fu-vkdgGD5hG4XBEW/view?usp=drivesdk

EQUILIBRIO DE AMOR

Viviendo el equilibrio del amor,
colgamos suspendidos
de un cable que pende del cielo.
Dos pájaros lo sujetan,
cada uno en una nube.
Sacuden sus alas doradas,
en el aire dibujan pequeños balanceos.

Estoy en la cuerda floja
a muchos metros del suelo.
No es fácil sobrevivir
sin saber si abajo hay red.
Siento que si tú agarras
mi mano durante las piruetas… tranquila vuelo.

¡Qué bien me siento a esta altura!
Donde no existe el desvelo,
donde las miradas extrañas no dañan.
Solo con nuestros pies
pisamos el fino alambre,
el que nos sujeta a los dos
por encima de las más altas cumbres, rozando la luna y los
azules luceros.

Yvonne Torregrosa

EL TIEMPO

Me paro en el campo de tus ojos,
paseo despacio por las grietas
fijas de tu mirada.
Tus labios, fino terciopelo rojo.
Tus manos, que todo dan y
no piden nada.
Me acostumbré a tus silencios
a saber escuchar sin palabras.
El tiempo se volvió nuestro aliado,
regalándonos noches y días.
Con ternura nos mira plácido
acurrucados en la cama.
Te ves en el gris de mi cielo,
ojos llenos de un ayer que recuerdan bien cada beso
y no parpadean, así retienen
el brillo que del profundo
amor aún guardan.
Un reloj ya vetusto espera…
da pasos lentos y no deja sonar
sus campanas, no quiere hacer mucho ruido, el tiempo nos deja amarnos, mientras desapercibido
su camino traza.
Yvonne Torregrosa

CUANDO TÚ ME AMAS

Vestida con tu corbata alrededor de mi cuello, unas gotas de perfume y en mi espalda cayendo despacio  tus besos…
Así comienza mi noche, abrazada a tus deseos.

Vuelo entre sábanas de seda
que elevan muy alto mi cuerpo,
con suaves envites que al mecerme
en el vaivén de las olas
aceleran mi pulso y acaloran
como fogata tu pecho. 

Amores que no cesan cada noche
yo sueño.
Este tuyo es distinto, es real,
es amor vivo, es más que amor,
es pasión, locura y deseo.

Lava de ese volcán que fluye por mis venas, haciendo sonrojar mi escote,
mis mejillas y estremecerse
entre tus brazos cada centímetro
de mi cuerpo. 

Sujetas mi cintura a la vez que
enredo con mis piernas tu aliento.
¡Bendito amor el que siento!
me da vida, calma mi hambre
y mantiene mi corazón alegre, despierto.

Yvonne Torregrosa

SOLO NOSOTROS

Suave tu voz, delicados tus dedos.
Mira mi cara, acaricia mi cuerpo.
Cose tus alas suavemente
mi piel y, apurando una
ráfaga de cálida brisa,
con los ojos cerrados
ante el abismo… saltemos.

Qué bello es volar asida a tu torso,
rozando los nidos, surcando los cielos.
Escuchemos el eco de las voces del mundo.
Cantemos canciones, que nos acompañe el viento, las olas del mar, las risas de niños, los pájaros bellos.

Subamos muy alto,
donde no existan lamentos.
Formemos la orquesta perfecta,
el susurro armonioso de tu corazón palpitando en mi pecho.

Yvonne Torregrosa

LA TIERRA SE MUERE

Se escaparon las flores rojas
de los días,
hoy vestidos de grises amaneceres.
Las nubes iridiscentes lucen
un luto severo.
Vuelan tristes las hojas,
no quedan ramas a las que aferrarse,
no tienen madre a la que abrazar,
han perdido su querer.

Las sombras amamantan desnutridas luces
en lúgubres parajes que
adormecidos de hambre mueren.
Días que no amanecerán
nunca, no perciben un sol,
a la tierra doliente con
crueldad hieren. 

Aletargadas mareas que
pincelan firmamentos incandescentes,
comiéndose la tierra a bocados.
Poco a poco la engullen,
sus colmillos afilados sin
amargura alguna la muerden. 

El reloj espera impaciente,
sabe bien lo que impera.
Acecha como un felino,
a su presa dará
caza inteligente.
Y tranquilo sonríe impávido,
sin un rostro, frío, indiferente.

Ojos capturando imágenes
de glaciares derretidos,
guerras que no se entienden.
Asesinos con la sangre
del mundo en las manos.
Dioses con gafas de plástico,
en sus retablos subidos,
un cielo eterno nos venden. 

Yvonne Torregrosa 

Audio⬇️

https://drive.google.com/file/d/1dhuxOVbOJXiURg7gZYMQa6jJ3qucuQKi/view?usp=drivesdk

LA ISLA

Arenas trémulas vuelan
cruzando mares que navego.
Pretendo llegar a tu isla
y saciar esa sed de aquel
que bajo un sol ardiente
aguarda en desespero.

Lluvia de versos me acosan
cuando en mis sueños te tengo.
Hambrienta de tus palabras de miel
ebria tu tinta amaranto bebo,
rogando un poema que me bordaste
y prendido quedó en mi recuerdo.

Un incendio de palabras
aúlla en tu callada voz
que hasta mí trae cálido el viento.
Mis manos errantes ansían
acariciar lo más profundo de tu aliento.

Me ciñen tus miradas de castaño
tras un horizonte que en mi mapa pliego.
Mariposas doradas vuelan
sobre mi piel, que al rozar el agua
se mudan en peces de plata y acero.

Amanezco en el puerto
al que arribó mi velero.
Escondidos horizontes ocultan
lo que busco y no encuentro.
Las olas van tiñendo con tu color
la brisa, donde por fin vivo y,
si tuviera que morir, muero.

Yvonne Torregrosa

LA OUIJA

Se  habían reunido en casa de Irma aquella tarde con el ánimo de jugar, aprovechando que sus padres no estarían.
Todos eran muy jóvenes: Paloma, aún adolescente aunque con cuerpo de mujer; una pareja de novios algo más mayores, y Séfora, amiga inseparable de Irma desde la infancia. 

La sesión empezó en la mesa redonda del comedor. A su alrededor se sentó el grupo, sin apenas rozar el vaso que se situaba entre las letras que formaban un abecedario y una rueda de números del uno al diez.

Estaban expectantes y algo nerviosos.
El ambiente era divertido pero con un punto de tensión, con el desasosiego que provoca acercarse a un misterio.
Todos intuían que aquello tal vez fuera algo más que un juego. 

Hicieron la pregunta varias veces:
—¿Estás aquí?
Al poco, el vaso se movió con brusquedad. Se miraron con un sudor frío y continuaron preguntando:
—¿Quién eres?
El vaso iba de letra en letra. Al final, había formado el nombre de Raúl González.
El ambiente de aquella habitación se volvió gélido.

El vaso siguió su movimiento formando palabras, hasta que mencionó otro nombre: Jacobo Morata.
Y deletreó otra frase, que decía que Jacobo daba su luz a Paloma y la quería.
Paloma rompió a llorar y retiró el dedo del vaso. Explicó entre sollozos que era huérfana y que Jacobo era el nombre de su padre fallecido. Nadie allí sabía aquello. Tampoco se dieron cuenta de que Morata era el apellido de Paloma hasta aquel momento.

La última pregunta, después de muchas, fue:
—¿Qué podemos hacer por ti?
El vaso siguió uniendo palabras:
—Necesito que vayáis al cementerio del pueblo y en la cuarta fila, nicho 34, me visitéis.
Ahí quedó todo. 

Poco a poco, y después de charlas y risas, los jóvenes se fueron de la casa de Irma.
Solo quedaron Séfora y ella.
Ya en el vestíbulo de la casa, después de que se marcharan los últimos y al cerrar la puerta, las dos se preguntaron mutuamente:
—¿Qué te parece todo esto?
De pronto, tres cuadros que estaban colgados cayeron al suelo a la vez.
Atónitas, comprobaron que las alcayatas estaban en la pared intactas y, al recoger los cuadros, que todos conservaban sus respectivos colgadores perfectamente atornillados.

Las dos amigas decidieron acudir al cementario a la mañana siguiente, preguntaron a los demás del grupo si querían acompañarlas, todos se negaron entre risas, excepto Paloma, que dijo no tener humor para seguir con aquel juego. 

Efectivamente, Raúl González  estaba en una tumba abandonada desde hacía mucho tiempo, tan solo se leía una inscripción con su nombre.
No había fechas, pero el desgaste de la piedra de la lápida daba a enteder que aquello llevaba allí al menos un siglo.

El tiempo pasó.
Y al cabo de unos meses llegaron los accidentes. 

El primero afectó a la pareja de novios. Ella tropezó en las escaleras de unos grandes almacenes donde trabajaba y murió en el acto fracturándose el cuello. A los dos meses, cuando su novio iba hacia la universidad en motocicleta, un autobús se saltó un semáforo y segó su vida al instante.
Dos años más tarde, durante unas vacaciones y sin que nadie pudiera averiguar la causa, Paloma sufrió un accidente en una recta maldita y perdió la vida. 

Irma y Séfora fueron las únicas que quedaron con vida.

Desde entonces, cada año, las dos amigas visitan las cuatro tumbas que están en el cementerio del pueblo: las de los tres amigos fallecidos y por supuesto la de Raúl González.

Ahora, siempre hay un ramillete de flores al pie de sus lápidas. 

Según cuentan, los archivos del cementerio del pueblo se habían quemado en un incendio.
El padre del enterrador, muy anciano ya, relataba la historia de un chico que había venido del hospicio,  trabajó y vivió solo y solo murió, hasta que el cobrador de la luz le encontró, sentado en una vieja mecedora con una carta que decía: 

“Solo necesito amigos”

               Raúl González.

 

Yvonne Torregrosa

TE ECHO DE MENOS

Ansío volver a encontrarme
en el mar profundo de tus ojos,
percibir las olas de tus pupilas,
tafetán de suave seda azulada.
¿Dónde se esconden los pétalos
que se desprendieron de tus brotes?
Busquemos juntos la luz que perdió tu mirada.

¡Que hablen a mi oído los acordes de tu amiga amante,
la guitarra!
Regálame de nuevo tus alegres melodías.
Quiero sentir tu presencia fresca en nuestra casa.
En el vacío, la ausencia lánguida de tu voz, huérfana de amor,
sufre callada.

Abandono sentimientos que
flagelan mi existencia y,
por sobrevivir muriendo, no encuentro respuestas a la inquietud de mi ignorancia.
No me amparan ya las ideas…
y a ti no fluyen las palabras.

Espero con afán tu regreso,
¡que me devuelvan ya esa vida extraviada!
Grito con desespero al cielo tu nombre, entre lágrimas y arpegios te llamo sin voz en la garganta.
Dime:  ¿quién te despojó de tu vida
dejando la mía en nada?

Yvonne Torregrosa

AUDIO⬇️

https://drive.google.com/file/d/1T0Skl14gRQarj1-UdgEYy08ASZzzMAQr/view?usp=drivesdk

LA ROSA

Rosa nacida en un bello jardín,
hoy luces engalanada.
Tus pétalos quieres abrir,
con tu aroma a todos embriagas.

Rosa que estás brillando
con el rocío en tus ramas.
Por presumida cortarán tu tallo.

Hoy escaparate de jarrón,
pronto tu belleza será
del pasado un recuerdo.
Mañana otras flores vendrán
y tú… ya no serás nada.

Yvonne Torregrosa

DEVÓRAME

Degusta con tu boca el sabor de mi piel.
Apréndete el aroma a jabón de mi cuerpo.
Roza suave mi espalda al pasar.
Dibuja con tus ojos los relieves
firmes de mis pechos.
Enamórate de mis ojos cada noche,
sorbo a sorbo, cuerpo a cuerpo,
beso a beso.
Con caricias, saliva y sudor
graba mi nombre en el perfil de tu talle.
Yo tatuaré tu esencia en mis dedos.
Déjame el néctar de tu cuerpo beber,
derrama sobre mí tu belleza.
Quiero ser parte de ti,
hazte mi sombra en tus sueños.
Gocemos juntos de este amor,
viviendo instantes de pasión,
comiéndonos con el apetito
insaciable de los besos.
Devora cada centímetro de esta
desnudez,
toma con ansia mi cuerpo…
mitiga tu hambre con mi carne.
Dime el precio de tu alma,
te ofrezco una vida colmada
de amor, días de sol
y noches muriendo con locura y sexo.
Emborráchate de mi sabor
saciémonos hasta quedar repletos.
Y cuando nuestro sudor
sea ya solo sal…
volvamos a comenzar de nuevo.
Yvonne Torregrosa

AUDIO ⬇️

https://drive.google.com/file/d/1OJSdvWVJcFFEWNnBQiqorbIHpAh-ClyF/view?usp=drivesdk

LA LUNA ENAMORADA

Bello corcel en lienzo
un artista perfilaba.
A la caída del sol,
junto al ventanal
aclarado por la luna,
una suave luz lo ensalzaba.
Día a día, el esbelto rocín
nuevas formas pincelaba.

Noche de luna llena,
noche de luz hechizada.
A mano alzada el artista,
su obra, tocando el final,
miraba al bravo ruano
y cree que respiraba.

Vida hay en sus ojos,
fuerza se ve en sus ancas.
Su pelaje a manchas brilla,
larga peina su crin.
Los cascos altos se alzan.

Luna que de blanco
te has vestido,
astro que al caballo amas.
Se ha enamorado la luna
del potro tras la ventana.
Le admiraba caprichosa,
se le antojó darle vida
y regalarle hasta un alma.

Comenzó a trotar el penco
y la vidriera se quebraba.
El caballo ya galopa,
es libre por las montañas. 

¡Luna,  qué triste estás
en esta noche azulada!

Ante el caballo que con brío
su camino tú alumbrabas,
en los pastos pace tranquila
una joven yegua blanca.
El  caballo que la ve
se acerca decidido a cortejarla.

Luna,  tu amor no te quiere,
no ha alzado la frente,
ni el belfo.
No sabe él de tu pena,
no ha podido ver tus lágrimas.

Yvonne Torregrosa

DESIERTO

En tu mirada veo hojas
secas hundirse en un otoño
de melancólicos silencios.
Cada sueño menciona un nombre.
Mirada dulce con voz aterciopelada de mujer.
Dejas tus vestidos perdidos
en el vacío de un desierto,
vagas por arenas que se mueven
y tus lágrimas invisibles
se derriten como cera en una hoguera al caer.

Ya no queda llanto en tu alma.
Las sonrisas de tu rostro
se alejaron y sé que no piensan volver.
Para mí ya no hay un Dios en quien creer.
Se esfumaron las bondades que el amor te regalaba.
Y no hay deidad que te haga ver
esta tierra inventada.
Vives muriendo día a día
en el lago de tus ojos
que se ahogan en un turbio amanecer.
No miras…  y, si lo haces,
ya nada real puedes ver.

Me he buscado en la profundidad de tu universo,
anhelando verme en los océanos
de los recuerdos felices de un ayer.
Percibía la ternura de tus cantos,
tus caricias, tus abrazos,
el aroma a vainilla de tu piel al nacer.
Busqué alimento para mis besos,
busqué un amor dulce que oler.
Vi tu cordura en el abismo,
por precipicios volaba
sin temor alguno a caer.
Te pregunté si tenías alas,
una suave máscara de paz
en el fondo de tus ojos contemplé.

No frené mis sentimientos
y dejé brotar lágrimas en mi tormenta.
No hay ya manos que me ayuden,
no me quedan súplicas ni rezos que ofrecer,
cruces ante las que postrarme,
agua bendita que beber.
Vivo en un mundo que no existe,
un infierno interminable
que derrite mis entrañas,
donde ya no quedan esperanzas
y las fuerzas gastadas
hacen de mí una anciana y gris mujer.
Tras los pasos de un viaje muy lejano,
sé que perdimos la partida.
Hoy somos la sombra rota de un ayer.
Yvonne Torregrosa
AUDIO⬇️ https://drive.google.com/file/d/1LGqaKIVao5cm99eH6R0jpMI4R2EjpK3q/view?usp=drivesdk<

RÉPLICA (dedicado a un poema del escritor Andrés Fernández)

Dices que has encontrado en mi boca un oasis,
manantial de besos dulces de mujer.
Y cuando no estoy… espejismos sueñas
y te asaltan con amargura, con quebranto,
con hiel.

Te despiertas con tristeza,
con sobresalto, con hambre
y con deseo de mis labios beber.
Tu boca anhelante que
escapa de la vida por mi garganta entreabierta
te hace sentir que tu hombría dormida
se despierta en tu ser.

Mientras… escalofríos de muerte
y ansia infinita se desbordan,
rompiendo esa frágil barrera
que alberga y reprime tu deseo,
tu ansia de mis labios sorber.

En torbellino loco escapas
y no temes al abismo caer,
sintiendo que la vida y la muerte
se alían en un pacto infinito.
Y ya no hay hombre o mujer,
ni vida ni muerte, ni hambre ni sed.

A la llegada del alba se rompe
el hechizo volviendo a tu helado desierto.
Las arenas sedientas despiertan de nuevo
tu hambre insaciable
y tu afán del agua soñada,
que desata tu ardor por beber.

En sueños, tu cuerpo de hombre
con deseo reclama la caricia
y la piel sedosa y cálida de una mujer.
Aquel ácido profundo que amarga tu hambre
y agria tu sed queda. 

Y al volver a los labios del alma,
en tus sueños de hombre,
entre agradecido y triste,
rezas una plegaria por ambos
amantes a la vez.
Y con la fuerza que arrancaste
de tu alma me gritas:
¡bendita seas, mujer!

Me susurraste que tenías hambre
y sin sitio te encontrabas,
yo te puse una silla a mi lado…
y te dejé de mi plato comer,
porque tenías tu esencia reseca
y yo di alivio a tu avidez.
Ahora me dices con voz grave
que te he enseñado a ser hombre,
después de haber sido yo contigo mujer.

Yvonne Torregrosa 

AUDIO⬇️

https://drive.google.com/file/d/1JLp-vSojV02OH1mOjwR8OV0dMFFAcJ6Q/view?usp=drivesdk

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