DESIERTO

En tu mirada veo hojas
secas hundirse en un otoño
de melancólicos silencios.
Cada sueño menciona un nombre.
Mirada dulce con voz aterciopelada de mujer.
Dejas tus vestidos perdidos
en el vacío de un desierto,
vagas por arenas que se mueven
y tus lágrimas invisibles
se derriten como cera en una hoguera al caer.

Ya no queda llanto en tu alma.
Las sonrisas de tu rostro
se alejaron y sé que no piensan volver.
Para mí ya no hay un Dios en quien creer.
Se esfumaron las bondades que el amor te regalaba.
Y no hay deidad que te haga ver
esta tierra inventada.
Vives muriendo día a día
en el lago de tus ojos
que se ahogan en un turbio amanecer.
No miras…  y, si lo haces,
ya nada real puedes ver.

Me he buscado en la profundidad de tu universo,
anhelando verme en los océanos
de los recuerdos felices de un ayer.
Percibía la ternura de tus cantos,
tus caricias, tus abrazos,
el aroma a vainilla de tu piel al nacer.
Busqué alimento para mis besos,
busqué un amor dulce que oler.
Vi tu cordura en el abismo,
por precipicios volaba
sin temor alguno a caer.
Te pregunté si tenías alas,
una suave máscara de paz
en el fondo de tus ojos contemplé.

No frené mis sentimientos
y dejé brotar lágrimas en mi tormenta.
No hay ya manos que me ayuden,
no me quedan súplicas ni rezos que ofrecer,
cruces ante las que postrarme,
agua bendita que beber.
Vivo en un mundo que no existe,
un infierno interminable
que derrite mis entrañas,
donde ya no quedan esperanzas
y las fuerzas gastadas
hacen de mí una anciana y gris mujer.
Tras los pasos de un viaje muy lejano,
sé que perdimos la partida.
Hoy somos la sombra rota de un ayer.
Yvonne Torregrosa
AUDIO⬇️ https://drive.google.com/file/d/1LGqaKIVao5cm99eH6R0jpMI4R2EjpK3q/view?usp=drivesdk<

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RÉPLICA (dedicado a un poema del escritor Andrés Fernández)

Dices que has encontrado en mi boca un oasis,
manantial de besos dulces de mujer.
Y cuando no estoy… espejismos sueñas
y te asaltan con amargura, con quebranto,
con hiel.

Te despiertas con tristeza,
con sobresalto, con hambre
y con deseo de mis labios beber.
Tu boca anhelante que
escapa de la vida por mi garganta entreabierta
te hace sentir que tu hombría dormida
se despierta en tu ser.

Mientras… escalofríos de muerte
y ansia infinita se desbordan,
rompiendo esa frágil barrera
que alberga y reprime tu deseo,
tu ansia de mis labios sorber.

En torbellino loco escapas
y no temes al abismo caer,
sintiendo que la vida y la muerte
se alían en un pacto infinito.
Y ya no hay hombre o mujer,
ni vida ni muerte, ni hambre ni sed.

A la llegada del alba se rompe
el hechizo volviendo a tu helado desierto.
Las arenas sedientas despiertan de nuevo
tu hambre insaciable
y tu afán del agua soñada,
que desata tu ardor por beber.

En sueños, tu cuerpo de hombre
con deseo reclama la caricia
y la piel sedosa y cálida de una mujer.
Aquel ácido profundo que amarga tu hambre
y agria tu sed queda. 

Y al volver a los labios del alma,
en tus sueños de hombre,
entre agradecido y triste,
rezas una plegaria por ambos
amantes a la vez.
Y con la fuerza que arrancaste
de tu alma me gritas:
¡bendita seas, mujer!

Me susurraste que tenías hambre
y sin sitio te encontrabas,
yo te puse una silla a mi lado…
y te dejé de mi plato comer,
porque tenías tu esencia reseca
y yo di alivio a tu avidez.
Ahora me dices con voz grave
que te he enseñado a ser hombre,
después de haber sido yo contigo mujer.

Yvonne Torregrosa 

AUDIO⬇️

https://drive.google.com/file/d/1JLp-vSojV02OH1mOjwR8OV0dMFFAcJ6Q/view?usp=drivesdk

RECUERDOS

En tu boca mi hambre devora los besos.
Tu cuerpo y el mío
se funden estrechos en un solo ser.
Sueños perdidos, planeta escondido,
estrellas fugaces volaban ayer…
Saboreo la miel de tu dulce recuerdo,
mi cuerpo despierta angustiado
al soñar que todo se fue.
Y muero de nuevo encerrada en mi piel.
Cadenas de polvo oxidan mi cuerpo
llaves que no abren cerrojos,
caen en el fango.
No hay rescate, están en mis pies.
Nuestra hoguera encendida
en caricias
aguanta las brasas ardientes
en que un día vivimos.
El puente que une tu vida a
la mía se ha hecho pedazos,
lo veo… eran pedazos de fino papel.
La primavera se ha ido y después el verano…
cayeron las hojas y mis sueños
volaron con la lluvia y el barro,
cerraste ventanas y puertas,
no hay en mis días ni un triste dosel.
Los árboles mustios y
los cielos grisaceos.
En nuestra cama vacía
ya no hay tiempo presente,
quedan los muros de piedra acolchada
para que en mi locura no pueda perecer.
Yvonne Torregrosa

EN MI MEMORIA

 

Intento pintar tu rostro

con el sudor de tu almohada.

Cierro fuerte los ojos,

no recuerdo tu mirada.

 

Deseo escuchar tu voz…

ni en sueños lo consigo.

Esta mañana mi memoria maldigo,

despierta feroz mi rabia.

 

Tus lunares en mis dedos,

el aroma de tu piel,

el dulce sabor de tus besos…

esos no los conoce el pincel,

mas yo jamás los olvido.

Yvonne Torregrosa

EN LA PLAYA

Mi espalda recostada 

sobre la arena salada 

de nuestra cálida playa.

Tú besabas suave mis manos,

mi escote y acariciabas mi vientre, 

bajo aquel cielo adornado 

por luciérnagas de neón

que en silencio nos miraban.

 

Me amaste con tal pasión

que la olas agitadas 

con envidia arrebatada 

a golpes de tambor 

la orilla del mar golpeaban. 

Al ritmo de aquel amor que

nos regalábamos desbocados,

sin pensar en el reloj…

hasta que nos sorprendió el alba. 

 

Caímos desvanecidos 

después de hacer el amor 

sobre la arena mojada. 

Me miraste y muy despacio 

te acercaste. 

Yo un te quiero esperaba, 

pero  me confesaste un secreto 

y agachaste la mirada. 

 

Me levanté muy deprisa, 

me adentré en ese mar

aún agitado por las aguas espumosas 

que creían entender mi dolor y mi rabia. 

 

Tú querías alcanzarme, 

pero Neptuno en su 

abismal reino tomándome,

abrazó mi cuerpo

y me transportó a lo más 

profundo de aquellas oscuras aguas. 

 

Ahora vivo feliz en un mundo de ensueño,

donde las sirenas peinan mis cabellos

con peines de nácar blanco

y me bordan vestidos adornados con coral y 

con flecos de bellas y brillantes algas.

Yvonne Torregrosa

AUDIO ⬇️

https://drive.google.com/file/d/1FgSm7GHFurKRslZx35pwKAjuYg-b4pCy/view?usp=drivesdk

 

NO ME RESISTÍ

No sé si realmente dormía,
solo sé que tú aroma apreciaba.
Nuestros cuerpos,
sin rozarse, juntos,
entre ellos tan solo
el pétalo de un rosa cabía.

No sé si llegaste a besarme,
creo que todos los que pasaban
amándonos nos veían.
sé que nada más que
tu y yo me importaba,
solo tu amor deseaba y
que de verdad me amabas
sentía.

Al despertar quedó una fragancia
que de mis sábanas salía,
ese olor dulce a ti
que mi cuerpo se bebía.

Necesitaba llamarte,
decirte cuánto te deseaba.
No lo dudé un instante,
te llamé y,
al escuchar tu voz,
enmudecí, no pude hablar,
no me atrevía.
En el silencio tú preguntabas
¿quién es?,
aunque sé que bien lo sabías.

Yvonne Torregrosa

SIN TINTA

audio ⬇️

https://drive.google.com/file/d/1-TxXxXn_kXg2uMtXx9-Ts6eJxpam0Zk8/view?usp=drivesdk

 Necesito escribir,

se me han secado las palabras.

La tinta mancha el papel,

los borrones rompen mi templanza.

No son letras lo que cae,

son mis lágrimas oscuras,

ellas… las que me atan.  

 

Cristales rotos encuentro,

cristales con sangre en mi almohada.

No tienen alivio las heridas ocultas

y con el tintero vacío

no puedo darles untura que sana.

Mis manos arden en llagas

y para esto no hay solución.

En el pasado he quedado anclada.  

 

Mas… con agua clara me lavé

pensando en limpiar mi alma.

No hallo concentración,

no encuentro fórmulas mágicas.

Para mí ya nada pido…

no necesito pasión.

Es mi interior el que 

en el silencio grita,

mientras mi cuerpo

dormido calla.  

 

Las penas velan mis ojos,

cuando las noches desnudan

mi alma.

Ay, si lograran llorar sangre…

con ella podría escribir,

así encontraría la paz y

mi aliento quedaría en calma.  

 

Yvonne Torregrosa.

    

   

 

EL CIELO PODRÁ ESPERAR

Aún estaba soñando,
Me despertó tu semblanza.
Me tomaste de las manos
y tus alas desplegaste.
Yo me dejé arrastrar
comenzamos a volar.
No quise mirar al suelo
por si atrás algo dejaba.

Entre luces de colores
blancas, rosas, violáceas,
me pareció ver formas
sobre las nubes…
eran claras, incorpóreas,
creí adivinar sus caras.
Allí estaban mis padres,
los dos juntos, abrazados,
con sonrisa en la mirada.
Sabía que estaban allí
y su amor me regalaban.

Por un momento,
miré hacia abajo…
me vi tumbada en la cama.
¡No lo podía entender,
mirándome yo a la cara!

No sentía dolor,
no existían horizontes,
ni fronteras, ni cielo,
ni mar, ni ventanas.
Solo pude ver amor,
con mis dedos lo tocaba.

Envuelta en aquel sueño tan dulce, sus manos me acariciaban.
Mi madre me miró  a los ojos.
No habló,
no hacían falta palabras.
Supe que debía volver,
mi lecho nuevamente me esperaba.

Allí dejé pedazos del corazón,
junto a los que más amaba.
Sé que esperarán pacientes,
que con su cariño me aguardan.
Sé que volveré algún día. Esta vez me abrazarán
igual que ahora me abrazan.

Con las alas de aquel ángel bajé de nuevo enlazada. Me desperté  algo aturdida
de un sueño que parecía real,
tanto, que mis mejillas
aún húmedas por las  lágrimas estaban.

yvonne  torregrosa

 

      VÍDEO POEMA

Cruce de caminos/3

Gracias a Olga, creadora del Blog Cruce de Caminos, por haberme regalado algo tan bonito desde su espacio y sobre todo con esa maravillosa humildad que la caracteriza.
Te animo a que sigas escribiendo, esa sensibilidad hay que plasmarla y tú querida amiga lo haces muy bien, pues la llevas a flor de piel.

Rubal Workshop

El aula es también un verdadero cruce de caminos, ¿no crees?

He sido alumna, he sido profesora. En ese orden y a la vez. He visitado muchas aulas, he creado aulas. En cualquiera de todas estas experiencias, como alumna, como profesora, hay un patrón que se repite y es el de ver caras nuevas, la del docente o la del alumno. Y en todas ellas, me he visto revisando esas caras, como de pasada, sin querer dar a entender mucho la curiosidad del primer momento, por aquello de no resultar una entrometida o demasiado inquisitiva . En todas estas ocasiones he visto una cara que hace las cosas más difíciles y otra que las facilita. Hasta hace poco consideraba que era mi sensibilidad o mi suspicacia la que me hacía verlo. A estas alturas ya veo que también había algo de cierto en mis suposiciones, solo que ahora me da…

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VOLVER

Y te has vuelto a escapar…

Sé que a tu mundo te has ido,

del paraíso has huido.

Hacia abajo quieres volver a volar,

¿Por qué a ese mundo abatido?

 

Que me desgarren la carne

y que me arranquen la piel.

¿Qué me importan los prejuicios?

Pero que te abandone la hiel.

Necesito bajar ya del precipicio.

 

Eras águila imperial,

eras tiempo indefinido.

De la sabiduría el más bello caudal,

incomparable y nada más real.

Y de nuevo esa luz se ha fundido.

 

Yvonne Torregrosa

Agitado como el mar

Velehay

Poema perteneciente a mi último poemario Brotes, al que Ivonne Torregrosa ha puesto su voz para engrandecer sus versos.
Gracias Ivonne por tu aportación.

Agitado como el mar

En un mar verde de
negros sentimientos,

apareces como un
oasis en pleno desierto.

Donde el implacable
sol aprieta desecando el tiempo,

agotando el deseo,

aplacando el anhelo,

agrietando la pasión,

resquebrajando el
amor.

Ahí estás tú,

como bálsamo que
calma,

y estimula mi deseo
de estar a tu lado.

Llena mi alma de
ardiente pasión,

cubriendo de besos mi
ajado cuerpo.

Haciendo que rebroten
sentimientos

que afiancen el amor
que aún quedan en mi interior.

Que un verde mar se
vuelva,

poco a poco en azul,

y los sentimientos

brillen con ese sol,

que un día desecó mi
corazón.

Que la agitación,

se convierta en
exaltación de puro placer,

al hacerte el amor.

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DETENIDOS

Te detienes…
yo a tu lado me detengo…
¿Qué es lo que está ocurriendo?
Se van quemando los días.
Así como una cerilla arde,
nuestra vida pereciendo
al igual que un viejo papel
sobre azules llamas ardiendo.

Dejamos que pase el tiempo…
¡No sigamos detenidos
viendo el reloj corriendo!
Cruzar el río deseo
y pasar ese trance de quien vive,
aunque ahogada muera
luchando por vivir.
Caminaré ágil por otro sendero
distinto y más nuevo.

Duele seguir postrada…
los muertos son los que callan,
ellos duermen tumbados.
Yo quiero salir corriendo…
¡Deseo cantar a gritos!
Sacar estos pies de donde
se hallan
y que mis voces
resuenen al viento.

Vivir la vida es mi anhelo…
abrir mis alas completas,
escapar muy deprisa
hasta quedar sin aliento.
Pero sigo aquí atada,
continúo sin hacer nada,
ni tan solo muevo un dedo.

Te detienes
y yo a tu lado me detengo.
El desguace de mi vida
cae a trozos.
Y no hago nada,
no me muevo.
Por sobrevivir, sigo quieta,
inmóvil por la costumbre,
la comodidad o
tal vez el miedo.

Yvonne Torregrosa

Audio⬇️

https://drive.google.com/file/d/13vFOWCJwTPQ3qReon7bajkeTseermhdd/view?usp=drivesdk

EL CASTILLO DEL AMOR

En el castillo encantado

se escuchan lejanas voces,

sonidos lúgubres

y apagados.

 

Dicen que hay ánimas

que vivieron allí sus amores.

Y en las noches en que 

no hay luna se escuchan

lamentos lánguidos,

quejidos agotados.

 

Otros creen que son

cantos de una hermosa mujer

que un rosario de perlas

siempre portaba en la mano.

 

Ella hábito blanco vestía.

Él miraba sus formas

con ojos amartelados.

Allí vivía también él, 

sacerdote jesuita ordenado.

 

Sus ojos enamorados

le hablaban con deleite.

Ella carmelita novicia,

con gran dote su padre

la había entregado.

 

El amante se hizo clérigo

por estar siempre a su lado.

Se amaban con tal pasión

que no sentían el pecado.

Abrasados de fervor

en la celda de la monja.

Cada noche se quemaban

entre besos, con sus

cuerpos enredados.

 

De aquel amor germinó fruto,

un ángel desamparado.

No llegó a nacer al mundo,

pues, al saberlo el padre de ella,

los amantes fueron

de allí desahuciados.

 

El convento se cerró.

Y cuentan que, con el tiempo,

un marqués adinerado

hizo de aquel lugar

su fortaleza,

un castillo amurallado.

 

Comentan los lugareños

que el barón de ese castillo

era el hijo del pecado.

Pues sí llegó a nacer el pequeño.

La fuerza de un gran amor

pudo crear una vida

de los que fueron apartados.

Yvonne Torregrosa

MOMENTOS

Sobre mi tez se deslizan

los dedos de tus manos.

Tiemblo igual que las notas

vibran cuando acaricias

con sutileza tu piano.

No te quites la corona de laurel.

¡Eres mi señor!

El guerrero ganador

que galopa en mi altozano.

Hazme ser Venus

dentro de nuestro

mundo arcano.

Secretos con tu aliento

susurras en mi oído…

mi cuerpo se sacude

con el dulce estremecer

que mi carne siente

con inmenso escalofrío.

El musgo de tus ojos

atraviesa mis hilvanes.

Tras el delirio y la locura,

entre sueños

nos perdemos sumergidos.

Despiértame con las flores

de tu boca.

Despójame de la vergüenza

que me cubre con la ropa,

regálale a mi cuerpo el calor

de mis rubores.

Vivamos este amor que

en nuestro bosque helado

con sus brasas nos sofoca.

En la espesura del paraíso,

de culpas liberados

y por la pasión consumidos,

dejémonos llenar por el amor

que nos provoca.

Gocemos la ansiedad

y la locura

con desatados alaridos.

Soltemos las amarras

de las rocas

y que baile nuestro barco

con las olas…

mecido en el vaivén enardecido.

Inventemos un nuevo dios

en nuestro cielo

y llamémosle Cupido.

Yvonne Torregrosa.

Audio⬇️

https://drive.google.com/file/d/1-TxlALvREeQJDHyt6g1-czi3jhNIqAm9/view?usp=drivesdk

QUERIDO PAPÁ

Querido papá,
¿qué tal en este viaje?
Hace tiempo que no sé
nada de ti,
pero no te olvido,
por eso te escribo este mensaje.

Ya hace mucho que partiste.
En el velero que te llevó
no portabas equipaje.
Nos dejaste tus sonrisas,
tu buen hacer y
tu trato siempre afable.

Querido papá,
no me llamas,
¿es que acaso me olvidaste?
Sé que ha pasado ya tiempo
desde que te marchaste.

A veces…
creo percibir tu aroma
o me parece escuchar tu llave.

Papá, te recuerdo mucho.
Navegarás por el Estrecho,
estarás surcando otros mares.
La aurora boreal viste,
en ocasiones a delfines
acompañaste,
exóticos paisajes en tus viajes
disfrutaste.
Y por suerte…
también de tragedias te salvaste.

Tantas historias vividas,
¿recuerdas?
Muchas me las contaste.
Pero papá,
yo te echo de menos.

Aquí, en este cajón
guardo todas tus cartas
y también las postales.
En cuántas noches de insomnio
me acompañan esas letras
cariñosas que desde lejos
me enviaste.

Yvonne Torregrosa

(audio) 👇

https://drive.google.com/file/d/0B76TwUDcfDv3ckprRE9WelhmSjFKZ2FQWDVOU1A1Y09VZDZF/view?usp=drivesdk

  • A mi padre, que un 27 de julio, se fue en su último viaje. No sé su destino, pero su velero le llevará por los cielos, donde la aurora boreal le iluminará en su larga noche.                            ¡Capitán Torregrosa, seguiremos tu estela!

PASÓ EL TIEMPO

Tomaste mi mano en tiempos pasados.
Tus ojos ardientes vistieron mi cuerpo.
Yo te miré, quedamos callados.
Sin saber cómo, así, poco a poco
seguimos prendados.

Creamos tu vida y la mía
en un solo ser.
¿Qué somos tú y yo?
Amantes de cuento,
estrellas errantes,
leones valientes
dragones alados,
raíces de un árbol.
Amantes, amados.

Dos almas en una
que el tiempo y la vida
supieron coser.
Siameses quizás…
Fundidos, pegados,
amalgama de amor…
sólida unión hemos formado.

Yo en ti aún me miro,
¿te ves en mis ojos?
Chispitas brillantes
lucen ardientes.
Sabores alegres de tiempos dorados.

Tomo tu mano.
El pasar de la vida
en nuestra piel pintó pliegues.
Tan fuerte me aferro,
te aprieto, me amarro.
Tú eres mi fe, mi aire,
mi aliento, mi paz,
el ser más amado.

Flor de mi vida,
después de estos años
que llevamos casados,
en norias gigantes
seguimos alzados.
Eres mi sol, calor que me abriga,
mi luz, mi sosiego.
Después de una vida
sigo feliz, asida a tu mano.

Yvonne Torregrosa

TU PAÍS

 

Llegaste como un pajarillo,
volando lejos del otro lado
de la tierra.
Lloraste unos instantes
y te asomaste despacio
para ver si podías sujetarte
a este país que no tenía
tu bandera.

Tu gran afán y fortaleza
y las ganas por tu hijo,
que dejaste desgarrada
en los brazos de su abuela,
te movieron muy deprisa
y alcanzaste tu futuro.
Luchaste como guerrera.
Te forjaste un buen seguro
y te anclaste a esta tierra.
Aquí no están tus kalenas
con sus frutos sanadores,
esos rojos que en la nieve
son más suaves que la seda.
Aquí no tienes los Cárpatos,
tus montes protectores,
en cuyas cumbres te enamoras
y a las que no dejas de mirar,
tus ojos prendados quedan.

Teodosio de Kiev se vino
escondido en un rincón
de tu maleta.
Él te guarda y le agradeces,
te bendice y le veneras.

Aquí las gentes amables
te abrieron todas sus puertas.
Y tú con tu simpatía
de todos el corazón ganaste
y de ellos te hiciste amiga,
confidente y compañera.
Tus raíces están lejos,
jamás olvidarás tu origen,
el aroma de tu madre,
la cocina de tu casa,
tus costumbres
y lo mejor de tu esencia.

Las olas del mar Negro
navegan aún por tus venas.
Las nieves de tu pueblo
no se derriten de tus sueños
y sigues recordando la estepa,
tus campos… Crimea.
¡No sufras mas, mujer,
porque hay algo tuyo
que te amarra a tu nueva tierra!
Aquí nació tu pequeña,
esa flor de primavera.
Aquí ya tienes amigos,
nueva casa.
Aquí ya no hay para ti
fronteras.

Planta tus girasoles,
los tulipanes y recuerda…
que aunque lejos estés,
tus ancestros allí quedaron
sujetando tu bandera.

Yvonne Torregrosa

MI CIELO

Quise escalar la cima

con solo mover un dedo…

de una forma delicada

pude acariciar el cielo.

Alcancé vista de pájaro

Colmé mi vida de aire nuevo.

Volaba en la vela mayor

alzada en un mágico velero,

surcaba cerúleos mares

en lo más elevado del mundo,

donde no llegan las olas,

las sirenas se visten con alas

y pintan flores con su pelo.

En ese lugar he vivido,

ese lugar pincelo.

Allí se esconde mi alma,

mi sentir y todo

lo que más anhelo.

Volé tan alto como pude,

con mis manos

rocé las nubes,

retocé en las cumbres

más blancas,

donde jamás se derrite

el hielo.

Mi aliento se mezcló

con el viento de los dioses.

Y después de ese viaje,

mis pies de nuevo

tocaron el suelo.

Aquí descalza

pisando la tierra

no me siento segura,

lo mío es volar

como el Fénix

y resurgir de mi fuego.

Nadar por aire

más limpio ansío,

allí mis pensamientos

cincelo.

Viajar sobre la inmensidad

del profundo azul

de mi océano es lo que

de verdad deseo.

Yvonne Torregrosa

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